Como vecinos de un mismo barrio todos tenemos derechos y también obligaciones.
Como derechos tenemos, por parte del Municipio, o por las empresas de servicios, brindarnos a cambio del pago que realizamos de impuestos y servicios, la correcta prestación de los mismos. Por ejemplo: recolección de residuos y restos de poda, mantenimiento del alumbrado público, arreglo de baches y cordones cunetas, arreglo de cableados eléctricos, arreglos de roturas de caños de agua, gas o cloacas, limpieza de alcantarillado y el correcto escurrimiento del agua de lluvia.
También tenemos derecho a exigir mejoras como por ejemplo un sistema de prevención de incendios barrial, un apeadero para esperar un medio de transporte público, colocación de semáforos en cruce de calles peligrosas, o la prevención de viviendas en estado ruinoso que puedan ocasionar un riesgo para transeúntes, incluso, realizar desratizaciones periódicas, programa de luchas contra el dengue y otras enfermedades, control de vacunación de perros y gatos, y un sistema de emergencia sanitaria.
Nosotros los vecinos tenemos del mismo modo que el municipio y las empresas de servicios, obligaciones, más allá de pagar nuestros impuestos, debemos mantener nuestras veredas, y cumplir con la reglamentación edilicia de cada lugar. Del mismo modo el municipio debe hacer cumplir las reglamentación vigente y por ejemplo, exigir a los frentistas que tengan sus veredas incompletas o intransitables en condiciones, en caso que el infractor no cumpla con esto, el municipio debe poner esa vereda en condiciones y cobrarle al infractor ese gasto más la multa correspondiente.
En nuestro caso en particular, al ser nuestro barrio “paisaje protegido de interés provincial”, con los impuestos más altos del partido, debemos exigir el control y cuidado de las especies arbóreas y de sus aves. Hace décadas que nadie controla nuestras arboledas y menos aún se ha realizado un programa de reforestación, y el cuidado de nuestra avifauna.
Existe una actitud que debemos comenzar a utilizar con más frecuencia y contundencia para con nuestras autoridades políticas: esto es, exigir.
Tenemos el derecho a exigir poder vivir mejor, no exigir implica dar paso a la desidia de las autoridades que no tienen excusa alguna para no cumplir con el mandato ciudadano. Ellos son los responsables de administrar los dineros públicos como corresponde en aquellas cosas que son indispensables.
También tienen la obligación de mostrarnos en forma transparente de qué modo se utilizan esos dineros públicos, que montos, y en qué se gastan, o mejor dicho en que se invierten. Porque gastar se puede hacer de muchas formas.
Estimado vecino, hace unos días estaba pensando en vender e irme. Pero después pensándolo mejor, en lugar de eso creo que aún tenemos la posibilidad, con inteligencia, exigiendo, y persistiendo en reclamar, hacer de nuestro barrio un lugar único…de paso valorar mejor nuestras propiedades.
Entre todos podemos lograrlo.
Arq. Francisco Brun, un vecino del barrio Sur Horeis
Cordial saludo


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